Estamos encantados con la evolución de Lenguando. Hace menos de un año, allá por octubre del 2013, empezamos con la primera edición en Malasaña. Dentro de unas pocas semanas estaremos ya en la quinta edición, nada más y nada menos que en Londres.

En un año, unas 500 personas habrán asistido a los diferentes encuentros y, lo que es mejor, muchos de ellos se quedarán con ganas de asistir a los siguientes, en particular al que celebraremos en La Rioja en noviembre.

Pues andaba el fin de semana pensando en mis cosas y leyendo el libro de Anxo Pérez Los 88 peldaños cuando descubrí una de las claves de Lenguando. Como filosofía, lo vimos desde el principio: hacía falta un lugar de encuentro entre personas del sector de diferentes perfiles, ya que así se trasvasa la información de unos a otros. También pensamos que debería ser un lugar de encuentro, de conexión, algo muy horizontal. Siempre insistimos en ello, entre unos y otros, porque así el encuentro sirve para ampliar las posibilidades profesionales.

En el último Lenguando, el de Valencia, que fue en el primero en el que tuve tiempo de disfrutar de alguno de los talleres, me sorprendió lo realmente interesantes que resultaban. Si bien es cierto que es un aspecto que cuidamos mucho, tanto a quiénes nos traemos como ponentes, como los temas que tratamos y el tipo de talleres que ofrecemos, no terminaba yo de encontrarle una explicación más racional al éxito que está teniendo… Hasta este fin de semana.

Resulta que en los procesos de aprendizaje o de desarrollo de una actividad la relación entre trabajo realizado y los resultados obtenidos no tienen por qué ser proporcionales. Dicho de otro modo, si me he estudiado el 50% del examen, tengo bastantes probabilidades de sacar un 5 sobre 10 de media si la muestra que constituye lo estudiado es lo suficientemente grande, es decir, si hago muchos exámenes. Sin embargo, si aplico picardía y criterio, puedo conseguir mejorar mucho mis resultados. Si, por ejemplo, en lugar de estudiarme todas las preguntas por igual, me estudio en el primer 20% del tiempo el 20% de las preguntas que más han caído en el examen, tendré muchas posibilidades de sacar buena nota. Seguro que saco más de un dos, que es lo que corresponde al tiempo empleado. Anxo defiende que con un 20% del esfuerzo llegamos a 80% del éxito. La cantidad puede ser discutible, pero el concepto parece tener sentido.

Una vez determinada la existencia de esta ley, lo primero que tenemos que hacer es identificar cuál es ese 20% que nos permite obtener el mayor rendimiento. Los expertos en una determinada materia, acostumbrados a lo más habitual, tienden a contarnos los casos excepcionales, a enredarnos con un gran armazón conceptual. Sin embargo, y ahí llega la conexión lenguante, si un colega de profesión te cuenta lo más importante de un área de conocimiento, tenderá a hablarte de los elementos más básicos, que son los que más influyen en el día a día. ¿Quién mejor que un compañero que estudió la asignatura el año pasado para decirte qué estudiar y qué no para el examen?

Así que ahí tenéis la explicación: Lenguando es el lugar donde los alumnos de segundo curso explican a los compañeros de primero las cosas que hay que estudiarse para conseguir sacar buenas notas. Lo realmente interesante es que, para según qué cosas, somos alumnos de segundo curso o de primero. A mí me interesa lo que tu me puedes contar de un tema y a ti te interesan mis conocimientos sobre otro.

¿Qué os parece la explicación? A mí me aclara mucho las cosas, espero que a vosotros también.

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