Foto del taller La lengua, materia prima de la literaturaAntonio Penadés nos contará en su taller que, desde tiempos inmemoriales, el hombre ha necesitado relatos que expliquen los fenómenos naturales que le rodean y que narren los grandes acontecimientos de su pueblo. Para resultar atractivos ante los auditorios, en especial ante el público infantil, aquellos relatos se enriquecían con literatura, transformándose en ocasiones en bellas leyendas o en poemas épicos.

La transmisión de la literatura se realizó durante milenios de forma exclusivamente oral, hasta que un hombre llamado Homero se dedicó a fijar por escrito miles de hexámetros que formaban parte del acervo cultural aqueo, creando así las dos primeras obras literarias en Occidente.

Homero coincide en el tiempo –siglo VIII a.C.– con la llegada a los puertos griegos de la escritura alfabética, cuando, superados los «siglos oscuros», en el marco de las relaciones comerciales que de nuevo comenzaron a fluir en el Mediterráneo oriental, los mercaderes fenicios enriquecieron la cultura helena dotándola de un instrumento tan esencial como el alfabeto.

Durante los ocho siguientes siglos los griegos antiguos crearon todos y cada uno de los géneros literarios que existen en nuestros días. Y, lo que resulta aún más sorprendente, les dotaron de las reglas por las que cada uno de ellos debía regirse, sin que desde entonces nadie haya podido inventar nada nuevo al respecto.

Los autores antiguos sabían bien que el objetivo de la literatura se encuentra en la parte irracional del hombre, en sus sentimientos. Tenían claro que debían trabajar las palabras con el fin último de conmover a sus destinatarios.

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